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viernes, 7 de marzo de 2014

Después de la superficie, de Damián Lamanna Guiñazú (Poesía)




Por Pamela Neme Scheij.


“No hay animal que no tenga 
un reflejo de infinito; / 
no hay pupila abyecta y vil 
que no toque/ el relámpago 
de lo alto, a veces tierno 
y a veces feroz”. 
Víctor Hugo, La leyenda de los siglos

Las realidades pueden rasparnos, adentro o afuera, en su polo positivo o en el más aparente negativo. Después de la superficie, primer poemario de Damián Lamanna Guiñazú, también raspa, aunque bien adentro y a la vez bien afuera de los seres y su medio, desde la metáfora más pura, al sentido más sensorial del verbo “raspar”. Editorial Simulcoop entendió este libro y le puso tapas con lija, lija ríspida, grabada bellamente, una raíz que sube, una flor que baja. El resto de los lectores debemos hacer ese mismo esfuerzo al leerlo, si deseamos entrar en la particular verdad de sus palabras. 

Mi idea de reseña supone inevitablemente la cita; entonces, aquí debería contarles mi perspectiva de Después de la superficie y anotar versos a modo de comprobación de mis dichos. Pero, ¿cómo se hace cuando todo te resulta indispensable? Leo, releo, subrayo, entro en un coma poético, releo otra vez y me asalta la idea de regalarles cada poema de las cuatro partes, incluso los grabados de las páginas que me atravesaron las retinas sin permiso. 

Entre la necesidad grandilocuente y las dudas, atajo la perplejidad como puedo y les cuento que de este poemario me impresionan ciertas miradas de pecho alto: “yo soy un pueblo lleno de limbos/ que por ahora no se calla/ lo que digo está enumerado en una pared/ lo que digo está adjudicado a una cosa/ y una cosa es una fantasía errada/ que puedo escribir en un abdomen/ o en el páncreas de una paloma de oro/ pura superficie”. La intimidad, el objetivismo y la crueldad de la existencia en ocho versos. 

También, quedo en una sonrisa de goce con imágenes como “arrugado un río/ desde el ojo lleva paisajes/ de sangre y nenes/ que antes jugaban juntos”, o bien, “tengo miedo/ y esa canilla se empeña/ en desafinar sobre las horas/ podría cortar/ todas las cuerdas/ o despertarte con un beso/ de hierro en la entrepierna”. 



Este libro me reafirma que el sentir y el pensar no se divorcian y que las palabras, siempre y cuando ganen terreno al automatismo, como aquí se logra, pueden, conscientes de su potencia, hablar de las realidades que transitamos y encarnar esas realidades mismas. “El hambre (…) es ponérsela sin forro a una desconocida/ y después hacerle el amor a tu novia/ mirándola a los ojos (…) es el miedo a que tu mamá/ trabaje limpiando casas/ un vaso amarronado en la cocina/ exclusivo para la soda tibia de tu propia limpiante (...) es usar la poesía para coger/ el hambre es usar la poesía/ y tirarla y no sentirla nunca/ pero hablar de amor en público”.

En los poemas de Después de la superficie hay células vivas, células llenas de intención y de conciencia de quién se es, o se puede ser; de lo que pretendemos al hacer los días, de lo que buscamos al decir como acción plagada del mismo consentimiento y desdén con que nos rasuramos zonas de nuestra piel, sabiendo que el vello volverá a crecer en el corto plazo.

No puedo poner fin a estos párrafos sin antes afirmar que Después de la superficiealberga uno de los más hermosos poemas que leí desde que fui alfabetizada. Les tiro el dato, se llama “Balance”.

Detalle
Editorial Simulcoop.
Publicado en 2013.
Por pedidos o información comunicarse acá.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Simulcoop presenta Después de la superficie, primer poemario de Damián Lamanna Guiñazú
























Damián Lamanna Guiñazú nació en Buenos Aires allá por el 85, se críó en Ramos y vive en Haedo rodeado de artistas que andan en bici y toman helado de la Flores. Se reconoce fundamentalista de Thom Yorke, Roberto Arlt y Juan Román Riquelme, de quienes afirma son tres de los mayores creadores de la historia gracias a su carácter ciclotímico. Además, ama la música y toca cuerdas en silencio a la espera de una inspiración revolucionaria que le permita abandonar parcialmente su trabajo en el mundo comunicacional. En 2011 publicó la plaqueta Dormir en la espalda de la lengua. En noviembre de 2013 presentará Después de la superficie, su primer libro.


Un edición que raspa, de verdad

Somos como los ladrones que van en una camioneta con los mejores tesoros de cada barrio. Fuimos cargando telas, tijeras, guillotina, resmas y no permitimos que se corte el vuelo, el que nos hace ser la única editorial artesanal en un área industrial, militar y de clase media autodenominada refugiada. Ya pasamos por El Palomar, Pablo Podestá, Loma Hermosa y regresamos a El Palomar. Ahora estamos en Martín Coronado (como el autor, 1850-1919) terminando Después de la superficie, el primer poemario de Damián Lamanna Guiñazú. Se trata del libro de un muchacho que sabe cómo verter aquello que se instala en el frente de la mente y nos raspa con su presencia apercibida. Pasamos meses charlando con él sobre cómo materializar su obra, con sus características, y esta semana recién estamos en la etapa de cosido y armado de tapas. Lo hacemos en nada más que una semana y santificándolo con nuestra ansiedad. Acompañan esta edición las ilustraciones de Ana Belén Barbieri y Anahí Urani.

Lo lanzamos el sábado 16 de noviembre (lugar y horario por inbox), empieza así:


Adelanto de ilustración y poemas de Después de la superficie (Editorial Simulcoop, 2013)

"La superficie de una cama, a veces impoluta y otras inflamable como lo son una nación y sus límites protocolares que contienen a una sociedad tan neurótica como el amor." Prólogo, por Luis Puppo 











































la última vez
te habías sacado la remera
para pegar
y que te dieran
pero hoy te vi bajar del auto
en la puerta de un local
atrás de un cochecito
con un bebé todo rojo

traté de fijarme
si tu mujer
se parecía a ella
pero nada más le vi la espalda
me hubiera gustado decirte
que ese reloj te queda enorme
demasiado vistoso



tierra plana


te invité a pasar a la pieza
para escuchar que me odiabas

no fue la forma de tocarte
ni el olor de otro recuerdo entrometido
en la región más sucia de tus piernas
fue la palabra pieza
sus dos sílabas infantiles
como fragmentos de una totalidad
al borde del desmoronamiento

fue mi lengua de niño libre
el recorrido premonitorio
que partió del primer beso
se volvió tierra plana
y acabó en un túnel vacío
junto a los bocetos de tantos hijos

con que poblamos los rincones

miércoles, 27 de febrero de 2013

Mientras tanto


Mientras se reimprimen más ejemplares de "Manifestación de todo lo visible", de Rodrigo Arreyes y "La mecánica de los días" de Melisa Papillo (Simulcoop 2012), subimos un poema de la escritora chilena Elizabeth Neira Calderón junto a una de las imágenes que Romina Rocío ilustró para la filosa reseña de Damián Lamanna Guiñazú publicada en  La revista Ni Un Paso Atrás, noviembre 2012.

ABYECTA

Me he acostado con tu padre, tu hermano y tu
hijo, por no nombrar a tu tío y a todos tus amigos.
Con tu abuelo fue imposible y tu madre se salvó
por vinagreta.
No puedo dejar de nombrar a los vecinos,
los cabros del bloque,
los de los flipper,
los volados de la plaza y de la esquina;
el lechero, cartero, repartidor del diario, gásfiter,
electricista, zapatero, jardinero y la casi totalidad
de trabajadores de servicio a domicilio que han
tenido la fortuna de pasar por mi casa y la tuya.
Y es que tengo un apetito descomunal y no perdono
erección.
Soy una adicta, dicen...
siempre,
pero es que invariablemente siempre,
quiero.
Además no discrimino.
El tamaño no me importa;
ni el grosor de las billeteras, tampoco el color de
la piel,
si tiene auto o bicicleta
si usa tarjeta dorada o está en DICOM, si tiene
casa propia o mediagua;
mucho menos si me ama o no me ama,
si me respeta o si me quiere para el puro hueveo,
si es machito, de pelo en pecho, o mariquita, tonto
o inteligente, necio o sabio, ladrón o policía,
lento o rápido, cuerdo o ....sicótico...
Juro,
que a la hora de los q’iubo nada de eso me importa.

Y aunque condón no uso, (la iglesia lo prohibe)
venéreas parece que no tengo, parece...
Excepto un herpes travieso que me tapiza la
boca de llagas cada cierto tiempo.
a veces orino de pie, me excita,
o lo hago en piscinas y duchas públicas,
usualmente veo pornos y me masturbo como
una demente el día entero.

Otra cosita es que soy comunista y última de rota,
voté por la Gladys y no me depilo
no cocino ni un huevo frito y me gusta opinar en
conversaciones de hombres.
Te advierto... que detesto el sexo anal,
pero si me tratas con dulzura
terminaré comiendo de tu mano y
lamiendo la suela de tus zapatos.

Te aviso,
que soy ágil con las cuchillas,
tengo buena puntería y reflejos en óptimo estado,
y que, a pesar de éstas y otras destrezas
que ostento en las manos, dedos y lengua ...
especialmente,
según me han contado,
en las discos me va bastante mal.
Y me pasa últimamente que
nadie se me acerca y me siento sospechosamente
repugnante como pescado de feria que no se vendió.
Y la verdad es que ya no tengo quince años
como para ir a esos lugares, llenos de púberes en
plena floración. Niñitas lindas de senos como dos
tazas de leche y coñito con olor a nata.
Otro problemita que no te podría callar
es que producto de
un dilatado alcoholismo que me ha tenido
desde hace años
azotando la cabeza contra las barras de los bares
más cochinos de esta ciudad,
padezco de ciertos trastornos... gástricos,
de variada gravedad y abyección,
como por ejemplo, la acumulación de gases intestinales,
que a veces,
generalmente en público,
pugnan por salir de su prisión.

Te advierto
que estoy muy sola,
que esta soledad me duele en exceso mucho
y que ante el menor indicio de abandono, real o
imaginario, sería capaz de perseguirte a ti y a tu
familia por todo el país,
convertirme en tu sombra y luego en tu peor
pesadilla
para terminar asesinándote y
exhibiendo tus genitales en la plaza pública,
contenidos en tu boca.

Y es que además de puta, soy loca, floja, sucia, tonta, terca,
ignorante, sorda, bruta, torpe, coja y mala.

lunes, 16 de julio de 2012

Hace una semana y dos días



Separadamente y filtrados por el frío fuimos llegando los integrantes del cuerpo de Editorial Simulcoop al Centro Cultural y Político Néstor Kirchner, en Morón sur. La unidad básica estaba hermosa, la gente se arremolinaba en la barra y también en la parrillita, nosotros mientras tanto, preferimos quedarnos en la puerta, bajo un cartel dañado que mostraba un nombre y una foto arrancados por alguien, otra noche. El foquito no daba más de encanto, los watts eran los justos y entramos. Ahí leímos. Me tocó abrir las lecturas bajo un silencio respetuoso que se mantuvo a lo largo de la noche, claro, así es más fácil -todo viene de regalo-; me mandé. Leyó Damián Lamanna Guiñazú sus poemas ante motores de colectivos que pasaban por afuera y su tono se impuso. Miraditas de por medio, anotados en un papel, leyeron ríos de gente que desembocaron milagrosamente en buen puerto. Arribó Rodrigo Arreyes, fue imprevista su llegada y al igual que con su poesía embolsó gatos en medida justa. Hubo más silencio y entre que la lectura concluía, el viaje siguió con Paula Jiménez. Nos dejó a mitad de todo, expectantes, con partes de "La vuelta". Terminamos. Escritores escriban, lean, punch.

sábado, 30 de junio de 2012

Leen  
Quinito Díaz - Paula Jiménez - Rodrigo Arreyes - Damián Lamanna Guiñazú  

Un fantasma recorre la periferia



Dando unas cuantas vueltas de tuerca al desenlace de la Batalla de Caseros, que ocurrió a dos cuadras de Pedernera 280 y en pleno verano, el 16 de junio le sacamos el cuerito a la publicación lanzando la Cooperativa Espiritual Editorial Simulcoop en El Palomar. 

Ese día podríamos cómodamente haber salido de casa sólo para llevarnos los libros de la Capital, corriendo con billetes a las librerías del centro, en barrios de literatura como Caballito, Villa Urquiza o la Boca.  Pero la  historia fue muy distinta.  Con nuestra acción fuimos más intensos que el Comprame un alfajor por favor porque podría estar robando pero no lo hago que habitualmente forma parte de las pequeñas historias de las reuniones en lugares periféricos. Todo cambió. Hubo chocolatada hasta el anochecer y conseguimos una lectura inolvidable para una nueva geografía editorial. 



Queremos agradecer especialmente a Paula Jiménez y a Melisa Papillo (pronto vamos a empezar a coser sus poemarios) por leernos sus poemas y a aquell@s que se acercaron para dejarnos sus comentarios, cariños y obras. Ya tenemos más para completar las bibliotecas del mundo. Infinitas gracias también a los guerriller@s simulcoopantes de tierras lejanas que se perdieron en el San Martín o no pudieron domar los colectivos, y llegaron tarde o nunca llegaron, pescándose un resfrío o una bronquitis en el Tercer, Cuarto o Quinto Cordón, como nos informaron. Sepan que ya vendimos toda nuestra primera tirada y que pronto vamos a repetir y ampliar todo lo que hicimos hasta ahora.


Perlitas aldeanas

El lugar que elegimos para hacer la presentación es un centro de capacitación para empleadas domésticas desocupadas, subocupadas o con experiencia laboral no formal en la UGC 3 de El Palomar. Se trata de una gran casa con cocina, baños, una habitación y comedor. En ese esquema ocupamos el lugar físico de la pared, el aula que puede verse en la foto de este post. Ahí organizamos la lectura y sacamos al aire Manifestación de todo lo visible. La música estuvo a cargo de Martín "Curly" La Scaleia y Laura González Stefani, quienes generosamente se presentaron a último momento, salvándonos del invierno que castigó las cuerdas vocales del cantante de Also Sprach. Loly Sprach apenas pudo acercarse a tomar una sabrosa chocolatada. Con él queremos hacer la próxima.¡Gracias, querid@s!


Fotos: Stephi 

viernes, 8 de junio de 2012

Literatura macumbera, por Damián Lamanna Guiñazú (*)


Sobre Manifestación de todo lo visible de Rodrigo Arreyes (Editorial Simulcoop, 2012) publicada en la revista Ni un paso atrás (Diario Tiempo Argentino, 8/6/2012) 


Literatura macumbera. De San Pablo a Villa Bosch

por Damián Lamanna Guiñazú 


Manifestación de todo lo visible, la primera novela de Rodrigo Arreyes, indaga en el pensamiento metafísico y la magia. El autor se pregunta hasta qué punto podemos pensar el mundo de forma causal. Se presentará el 16 de junio en la UGC de El Palomar.

Primera conjetura: sentado en una mesa de madera y en posición poco solemne, Dios (algún dios) se divierte en una partida de ajedrez interminable. Del otro lado del tablero, un arlequín cumple el papel de diablo: se disfraza de todas las representaciones humanas y sonríe pensativo como quien solo puede divertirse planeando el mal. Las piezas son un rebaño, la representación de todos los seres vivos que han habitado esta tierra a lo largo de los tiempos. Periódicamente (nadie podría medir el tiempo), intercambian la silla y continúan con el juego sin reparar en sus alrededores. No se sabe si los seres humanos están arriba o abajo.

Segunda conjetura: una remera blanca, bastante sucia estampada con la cara de Jesús, radiante y solo, cruza el conurbano en un colectivo iluminado. Imágenes de ángeles, agujeros, mangas percudidas: la obra de un artesano de la tela, de un programador de los harapos. 

Tercera conjetura: hablar como un niño sincero, inocente y brutal. Unir cada acontecimiento o historia con una “y” coordinante, vaga. El juego –siempre- es una acción de vida o muerte más allá de lo que digan los adultos. Una cuerda que se tensa para cortar la cabeza de la imaginación. En la infancia, los días no son “todos iguales”. Entre estas posibilidades, estas historias -a veces reales, a veces imaginarias- y tantas otras que todavía nadie se atrevió a contar, se inscribe Manifestación de todo lo visible, la primera novela de Rodrigo Arreyes (Editorial Simulcoop, 2012).

Un primer acercamiento al texto nos obliga a pensar en la metáfora del viaje (la imposibilidad mimética de narrarlo en tiempo real), el recorrido de los personajes por diferentes planos, la alteridad de la lengua (portugués y español). Sesgo autobiográfico, la historia se desarrolla (¿se desarrolla?) entre el oeste/noroeste del conurbano bonaerense y las calles de una ciudad de San Pablo catastrófica y vacía. Al respecto, al consultarle por las recurrencias de los espacios seleccionados, el autor sugirió que “San Pablo y Villa Bosch se parecen mucho. En San Pablo entran como cuarenta Buenos Aires por lo cual está lleno de barrios internos, periféricos, así como Bosch.” En ese ir y venir -para nada lineal y bastante desordenado- se posibilita la reconstrucción biográfica.

La amistad, el amor no correspondido, los vínculos triangulares, los cambios de pareja, el ocio de los trabajadores, la magia y la religión. El narrador de Manifestación de todo lo visible, homónimo y alter-ego del autor, es un ensamblador del pasado. Desde Brasil, a media res entre los planes de un postgrado macumbero en la casa “de los parientes” y la necesidad de evadirse de una Buenos Aires donde el futuro se vislumbra poco nítido, Rodrigo cuenta su historia -la de los barrios- a través de un montaje de anécdotas donde solo se repiten los personajes, a veces tratados con mayor familiaridad, a veces con desasosiego. En este sistema, la causalidad cede ante la inminencia del azar: aquel status sobrenatural que guía el destino de los seres vivos.

En Manifestación hablan la calle, el ocio y la muerte pero no desde un imaginario populista folclórico. Lejos de reivindicar su origen-infancia-juventud, el narrador y protagonista (que lo es poco en la mayoría de las anécdotas) se define en esa distancia que lo sitúa como observador, como aquel que puede señalar-descubrir los mecanismos invisibles y las leyes que rigen los devenires del mundo y restringen a los hombres. “Dios está oculto en lo que existe; el diablo es entonces la resistencia contra su irrealidad para manifestarse.” La experiencia es metafísica. Poco importan las coyunturas de la vida y las decisiones particulares frente a ese panorama que asoma desde atrás de los huecos.Manifestación es la historia de esa pregunta, de la arbitrariedad que organiza las anécdotas. Ya no hay paraíso perdido, ni resistencia. Tampoco hogar a donde volver. Sí hay posibilidad de seguir contando, de adorar, de dar lugar a la mutación permanente.

Arreyes construye la voz del texto como un andar callejero opaco y desapasionado, como un trajinar con fierros, el ensamble autopartista de la frase (alternativa del refrán, refugio lingüístico): una gramática poco ortodoxa, deformada, minuciosa. Matriz poética, medición de la densidad de cada significante, la palabra fluye en sus cortes, en la comparación inesperada, en los carraspeos. Un narrador que se define maestro y exhibe su falta de erudición, que no necesita explicitar intertextualidades literarias para poder decir, ni teme sonar confuso a fines de no perjudicar la respiración del texto, que incluso se expresa como un niño-adolescente ante un mundo poco comprensible. ¿En todo caso, se puede hablar de la vida sin perplejidad?

Y en este recorrido, en este nihilismo religioso que salpica la mirada, Manifestación de todo lo visible sigue siendo la primera obra orgánica publicada por Rodrigo Arreyes. La primera experiencia en papel tras años de experiencia en blogs (Fideos con manteca, fundamentalmente), antologías y otros soportes digitales. Allí sobreviven otras huellas, la evidencia incipiente, lo inevitable de un sólido vaticinio poético.


Sobre la editorial
La cooperativa editorial Simulcoop (editorialsimulcoop@gmail.com) funciona desde mediados de 2011. Cada semana los integrantes de este proyecto se reúnen en un taller de El Palomar para coser, pegar tapas, discutir sobre arte y literatura, visualizar las ediciones y trabajar cada libro como un objeto artesanal. Quien visite el taller podrá ver, en un rincón, una de esas prensas viejas apretando algunos ejemplares ya encolados, a la espera del armado de las tapas. El equipo incluye escritores, diseñadores y artistas plásticos: en Simulcoop cada ejemplar es el resultado del trabajo colectivo.
Manifestación de todo lo visible representa el debut editorial de Simulcoop. Para los próximos meses, los editores están trabajando en las producciones de las poetas Paula Jiménez y Melisa Papillo.